Cuanto falta para volver a realizar lo realizado: ¿Me alcanzará el tiempo de mi piel que se agrieta?
Cuanto hace de aquella melodía que al oído me susurraba la abuela Estela. Hay días que la silueta de su figura delgada se parece a una nube en mi retina.
Veo a mis hijos crecer como el agua se puede disolver entre las manos. Son la semilla de su propio destino, aunque no sepan que mi destino fue ser ellos.
Escribo estas reflexiones como brisa y mis ojos se llenan de lágrimas: A veces los hombres lloramos para que se nos purifique el alma. Le decimos autocompasión.
¿Mi cuerpo conservará la memoria de tantos otros cuerpos entre sus poros?. Tengo miedo de volverme ciego de recuerdos.
Hay días que mi espalda se olvida que fue feliz jugando a cualquier deporte. Son días de caer en el abismo de los años.
Miro de reojo a mi pareja y siento que es ella la única que sabe estar a mi lado. Yo todavía no aprendí a acompañarme.
Alguien alguna vez me dijo: “Hay que beberse la vida con la mejor copa y el vino más barato. Total todos pensarán que vives de lo lindo y tu sabrás que vivir es sólo eso, y no cuesta nada…”
Claro que no es un cumpleaños más. Sino no estaría escribiendo estas palabras.
Pero es un día de múltiples días: Camino con las sombras y mis miedos, y veo la luz de los ojitos que miraban de niño, de la piel que se hacía piel en el sudor de tu goce, y creo ser sincero si digo no me arrepiento de nada…nada…nada…
La vida es como un río que no encuentra cauce y sin embargo no sabe que su sentido es buscarlo.
Hace algunos senderos que comencé a buscar el mio, y mis pasos no han retrocedido.
Espero seguir bebiendo vino barato y caro. Total la vida se ha vivido de lo lindo…

(*) En este día…mi día…Dady Rubio

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