Es imperdible este editorial de Marcelo Guerrero, periodista de Olé y Estudio Futbol (TyC), para los amantes de la “azul y oro” y aquellos que se lo pierden…
“…Se disfruta como pocos…
A usted -peregrino de tantas canchas, algún palazo en el lomo y el corazón ajado por las emociones- le cuento que éste es uno de los títulos más meritorios entre los 18 conquistados por Boca durante la última década. Repase apellidos de los diez que terminaron en la cancha.
Piense que Ayala era 4° arquero del plantel hace cinco meses, Roncaglia tenía cuatro centrales adelante, Viatri esperaba turno detrás de dos 9… Recuerde que en el último ataque faltaban los vértices del rombo ofensivo: Riquelme, Dátolo, Palacio y Palermo.
Y observe, con su discreción característica, que los contreras están planchados, hundidos: ni siquiera festejan los de San Lorenzo, que con este resultado evitan el repechaje en la siempre esquiva Libertadores. Y a vos -pibe de escuela primaria, petiso que parecés alto por el agrande de sentirte boquense- te doy, gracias a tareas de investigación periodística, una primicia. ¿La vuelta de Bianchi? No, ya salió. ¿El regreso de Palermo? Todavía falta. ¿La incorporación de un arquero? Otro día hablamos de eso.
La noticia es que esta noche te regalan una camiseta de Boca. Contento, ¿eh? Lo gritaste como el gol de Chávez. No digas que yo te conté porque me deschavás con la fuente, pero está confirmado: cuando abras ese paquete medio cuadrado, al pie del arbolito, vas a encontrarte con la azul y oro, la que llevan tus ídolos, ésos que mirás por televisión. No es la camiseta original, ojo. Esa cuesta 200 o más… En unos años vas a entender que los Papá Noel de acá somos emergentes, en vías de desarrollo. Igual está linda, como todas las de Boca (hasta esta amarilla que es cábala para Tigre).
Ponetela para dormir si querés y soñá que mordés como Battaglia, un león en el medio; que salís del fondo igual que Ibarra o Morel y que la pisás como Riquelme, el crack nuestro.
Y mañana, mientras las manos hábiles de tu vieja reconviertan en almuerzo navideño la cena sobrante, cabeceá en el dormitorio, proyectate por el pasillo, tirá paredes en el balcón y gritá fuerte, besando el escudito, que otra vez sos campeón…”
 
“Se disfruta como pocos” (Marcelo Guerrero en su blog: “Solo BOCA” – 2008)
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