1968 no fue un año más en la historia de la política universal del Siglo XX. Era el año de los sueños agazapados como utopía y revolución.
Aquel 2 de Octubre en un México de los olvidos. Los jóvenes estudiantes le dieron el calor necesario para que el dolor, y la muerte, sólo se convierta en semilla de días venideros…
La historia dirá:
“…Las muertes ocurridas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco representan uno de los capítulos más devastadores de la historia mexicana y, para muchos, marcaron un punto de inflexión en el desarrollo sociopolítico de ese país.
Muchas han sido las versiones que han surgido de por qué se desató la violencia.
Tampoco hay consenso sobre la cifra de muertos. El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz dijo que habían perecido alrededor de 30 personas, mientras que las organizaciones de derechos humanos y corresponsales extranjeros contaron más de 300 cadáveres.
Aún no se conocen los nombres de las víctimas, ni qué pasó con sus cuerpos sin vida.
Lo único cierto es que cada 2 de octubre hay voces que piden que se esclarezcan los hechos.
Durante el gobierno de Vicente Fox, se creó una Fiscalía Especial para investigar la masacre. Sin embargo, hasta ahora no se ha condenado a nadie por lo ocurrido.
A 40 años de la matanza, México recuerda a los caídos y analiza el legado que le dejó el movimiento juvenil de 1968, que para muchos sentó las bases de la democracia de ese país….” (fuente: BBC Informe)
La memoria es un agijón constante en la cabeza de los impunes (La justicia es su único alimento posible)
“… Cuarenta años después de la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 en la plaza de Tlatelolco, diversos sectores sociales demandan justicia por ese crimen que marcó a México y por el que nadie ha sido juzgado ni sentenciado.
“Emplazamos a todos los sectores sociales, a las fuerzas políticas, a las instituciones a dar una respuesta y reconocer que la masacre del 2 de octubre fue un crimen de Estado que debe ser juzgado”, dijo el dirigente del “Comité del 68” y uno de los líderes de ese movimiento, Raúl Álvarez Garín.
Explicó que la demanda de justicia ha permitido el arresto domiciliario del ex presidente Luis Echeverría (1970-1976), quien entonces se desempeñaba como ministro de Gobernación del mandatario Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y que ha sido acusado de genocida por su participación en esa matanza y en la llamada “guerra sucia”…” (sigue la lectura aquí – “México aún clama por justicia cuarenta años después de matanza de Tlatelolco” / El Informador)
Posdata para no olvidar:
“El tiempo se empecina en matar a sus fantasmas que pujan por volver.
Son centinelas de la sangre derramada en ríos de penurias.
Son carne y luz, de un destino inconcluso.
Ellos volverán con sus manos y sus gritos. Y esta vez sólo los detendrá un País regado con  lágrimas
que se convirtieron en flores…” (D.R)
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