Desde dónde puedo ver al peronismo, para que mi vista no sea una mirada ciega o tuerta.
En que lugar, del espacio-tiempo de la historia, se para un hombre que dice llamarse argentino.
Usted es peronista ?. Usted es Argentino ?. Usted es antiperonista ?. Usted es simplemente un ciudadano ?.
Puedo comenzar por la ubicación de la sinceridad: Soy periodista…soy argentino…un ciudadano…un joven peronista…un zurdito de mierda… !!!.
Si en aquella memorable novela de Osvaldo Soriano, “No habrá más penas ni olvidos”, la sínteis de la misma era esa definición del empleado de la municipalidad que cuando le preguntaban: ¿Usted a quién responde?, señalaba, “Yo soy peronista…sino se nada de política”. Creo que la definición de un peronista sonaría igual: “Yo soy argentino…si siempre fui peronista”.
Alguien alguna vez dijo, en tono de olvido: “Esos negros de mierda son así. Los acostumbraron a no laburar. Le dieron el pan dulce y la sidra. Ahora, el “subsidio”, y el vino, para que vayan a gritar en alguna plaza. Son una lacra que cuesta sacarse de encima, porque no hay mejor ciego que el que no quiere ver…”

¿Que cosa hay que ver?

El peronismo es esencialmente un sentimiento. ¿Usted quiere decir un acto de fe?. Y, por supuesto, la fe no se discute. Se siente.
El peronismo es esencialmente revolucionario. ¿Pero de quién…de los yankis…de los rusos…de los ricos…de los poderosos…?. No…es “revolucionario” de nosotros mismos. Para ser un peronista, hay que saber “revolucionarse” permanentemente.

Dar la vida por Perón.

Llorar por la muerte de Evita.

Votar por Cámpora.

Putear a los radicales.

Ser buchón o enemigo de los milicos.

Sobrevivir o desaparecer de una Dictadura.

Regresar con la frente marchita.

Llenarse de guita con la plata dulce.

Ir de vacaciones a Mar del Plata.

Votar por Luder después de putearlo.

Creer en Menem de las patillas.

Ser maricón de los ajustes.

El macho de la cuadra, o la reventada de la esquina.

El borracho del tablón, o el ebrio de Puerto Madero.

Volver a votar a Menem…pero sin patillas.

No votarlo a Menem por sorete.

Creer en Chacho Alvarez, y después putearlo por cagón.

Cantar la “marchita” desde siempre.

¿Que cosa es la “marchita”?

Que te revienten a palos en alguna manifestación.

Llorar con “El Mono Gatica” de Leonardo Fabio.

Guardar dólares en algún colchón.

Tirar la guita…en el cumpleaños de 15 de la nena…

Beber…y reventar por los ravioles de la vieja.

Comer el “asadito” con los muchachos de la oficina, o los de la cuadra.

Ser cornudo…siempre y cuando fuimos “infieles” de a rato.

Putear a Kirchner por zurdo.

Querer que Kirchner sea montonero.

Saber que se vive mejor en Suiza.

Que se vayan a la mierda todos, yo me quedo en mi Argentina.

Votar por Cristina.

Putear a Cristina por ser mina, y después compararla con Evita.

Tener la piel de multi-colores.

Ser un “negro de mierda” con orgullo y pasión.

Volver a ir a la plaza.

Nuevamente que nos caguen a palos.

Llorar a nuestros muertos.

Leer los libros de nuestros vivos.

Ir a misa.

Decir que el cura es un “puto”.

Sentirnos democráticos…añorando una “mano dura”.

Volver a gritar ¡¡¡Viva Perón!!!

Aplaudir el discurso de Cristina.

Gritar ¡¡¡ Gorilas de mierda !!!

Creer que somos clase media.

Ser siempre “cabezita”.

Amar…como no ama nadie.

Llorar…llorar…por las “oportunidades” que se nos van.

Volver a votar a Cristina…o a Kirchner…

A cualquiera que sea peronista.

Claro que no es sencillo decifrar la fórmula de un “movimiento de masas” con identidad policlasista, y memoria de elefante.
El peronismo sigue siendo ese “hecho maldito de un país burgués”.
Aunque habría que señalar que para ser peronista, es indispensable ser aburguesado, y con pretensiones de ser capitalista.

Dady Rubio – periodista y desa- filiado del Partido Justicialista desde el día que Menem otorgó los indultos –

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