Los sacerdotes brasileños se han dirigido oficialmente al Papa Benedicto XVI, para pedirle una revisión de la ley canónica que obliga a abrazar el celibato a quién desee ejercer las funciones presbiteriales.

La decisión aparece en el documento final del 12º Encuentro Nacional de Sacerdotes, que se clausuró el martes en el Monasterio de Itaici, en el municipio de Indaiatuba (Estado de São Paulo).
No es un tema novedoso, pero su reiteración, abre el debate necesario sobre el reconocimiento a la posibilidad de que curas puedan vivir con “elección sexual…”

“…La petición de los sacerdotes brasileños será enviada a la Sagrada Congregación del Clero, presidida en este momento, precisamente, por el cardenal brasileño Cláudio Hummes, ex arzobispo de São Paulo y que fue uno de los papables durante el cónclave en el que fue elegido el cardenal alemán Joseph Ratzinger como nuevo sucesor de Pedro…”

Que dice el documento…

En el documento enviado a Roma se pide que existan dos tipos de sacerdocio: el celibatario, que podria ser obligatorio para los religiosos que hacen votos de castidad en sus respectivas órdenes y congregaciones religiosas, y el sacerdocio sin la obligación del celibato.
Piden, concretamente, que los obispos puedan ordenar a casados que consideren dignos del sacerdocio, al mismo tiempo que puedan ser reintegrados al ejercicio del sacerdocio aquellos que lo habian abandonado para formar una familia.

La verdad de la milanesa, está en el planteo democrático a un Papa que es reaccionario y conservador…

“…Por otra parte, los sacerdotes reclaman al Papa que cambie el modo del nombramiento de los obispos para que sea más democrático.

Hoy, los obispos son nombrados por el Vaticano tras la presentación en secreto de una terna elaborada en la Nunciatura Apostólica, sin la participación de los fieles ni de los sacerdotes.
Los sacerdotes brasileños piden tambien en su documento que el Vaticano permita a los que tras haberse divorciado han rehecho una nueva familia que reciban normalmente los sacramentos de la Iglesia, algo que hoy les está prohibido.

En realidad, en Brasil —donde hay 18.685 sacerdotes en las 9.222 parroquias de 269 diócesis del país—, el clero es muy liberal con estos divorciados y raramente les niegan la comunión si ellos la solicitan.
Por último, los sacerdotes brasileños se exigen a sí mismos “salir más de las parroquias para ir al encuentro de los fieles”, y abogan por que las parroquias sean menos burocráticas y más abiertas a la sociedad.
La religión católica está perdiendo en este país un promedio anual de un millón de fieles, que se pasan a las iglesias evangélicas, menos burocratizadas y que atraen, sobre todo, a los más pobres y menos escolarizados…”

Fuente: JUAN ARIAS – Río de Janeiro –

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