Para los estadounidenses 2008 será un importante año de elecciones, pero las miradas del resto del mundo estarán puestas en China, donde las Olimpiadas ofrecerán una muy esperada fiesta de “entrada en sociedad”.

El muy anunciado advenimiento de China como potencia global ha dejado de ser un pronóstico para convertirse en realidad. En un tema tras otro, China se ha convertido en el segundo país más importante del planeta.

Analicemos lo ocurrido durante este año que concluye. En 2007, China contribuyó más que Estados Unidos al crecimiento global: primera vez que otro país influye de esta manera desde por lo menos la década de 1930.

Asimismo, se convirtió en el primer consumidor del mundo, opacando a Estados Unidos en cuatro de cada cinco artículos básicos de alimento, energía y consumo industrial. Y hace pocos meses China superó a Estados Unidos como el principal emisor de dióxido de carbono.
Trátese de comercio, calentamiento global, Darfur o Corea del Norte, China es ahora el nuevo “Factor X” sin el cual no hay solución perdurable posible.

Y no obstante, los chinos no se perciben así. Susan Shirk, autora de un reciente libro sobre el país oriental, “The Fragile Superpower”, cuenta una reveladora anécdota. Cada vez que menciona el título de su libro en Estados Unidos, la gente comenta: “¿Frágil? China no parece frágil”, pero cuando habla con los chinos, éstos señalan: “¿Superpotencia? China no es una superpotencia”…” (Continúa la nota en Newsweek de Fareed Zakaria)

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