La noticia sólo debería sorprenderle a los analistas hispanos, o locales, que todavía creen que las exclusividad de la “impunidad del poder” es una cuestión de los países en “vías de desarrollo” o miserables del tercer, o cuarto, mundo:

“…Los equipos de campaña electoral de los dos favoritos en la carrera por la candidatura presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama, intercambiaron ayer acusaciones por las votaciones primaria del sábado. Por la tarde, los asesores de Obama denunciaron irregularidades en los caucus de Nevada (oeste), donde obtuvo 45,2% de los votos, por detrás de la ex primera dama, quien con 50,7% se llevó su segunda victoria en la carrera por la investidura partidaria, además de otra -no vinculante- en Michigan. John Edwards, tercero en discordia entre los demócratas, obtuvo un magro 4%…” (AFP)
La noticia señalaba directamente lo que está en juego en estas primarias norteamericanas: Un país que necesita mirar para adentro de sus entrañas en lo económico y social. O continuar siendo el voraz imperio de la impunidad bélica que necesita la guerra como combustible para poder desarrollar su sentido de existencia.
“… La reacción de la senadora de Nueva York no se hizo esperar y su director de campaña, Robby Mook, rechazó las acusaciones como “un falso y desesperado reclamo de un equipo que intenta reescribir lo que sucedió”.
“El asunto es que hubo algunas ambigüedades en los documentos estatales del partido”, puntualizó. También el portavoz Howard Wolfson descartó la denuncia: “Los trabajadores de la campaña de Clinton carecen de autoridad para cerrar las puertas (de los locales de votación)”, subrayó.
“Nosotros no mandamos en los distritos”, agregó. Las denuncias marcan una nueva escalada en la retórica política con vistas a las elecciones partidarias de Carolina del Sur (sudeste) el 26 de enero, a pocos días de aplacarse las tensiones generadas por una polémica sobre el espinoso tema de los derechos civiles…”
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