“Tenemos que dejar de creer que pertenecemos a una casta especial, por encima de todo y de todos, como los monjes. Nosotros somos como los médicos: algunos te salvan la vida, la mayor parte te curan de algo y unos cuantos te matan”

Carl Bernstein, periodista

En una conferencia realizada en 2004, y analizada por Ernesto Carmona para Argenpress, se señalaba lo siguiente: “…El veterano reportero criticó el escaso liderazgo del periodismo moderno y su falta de ‘desafío a los lectores, ocupado sólo en entretenerlos estúpidamente’.

Dijo que la responsabilidad radica en los grandes medios corporativos, como American On Line (AOL) Time Warner y a News Corporation (Noticias Fox), de Rupert Murdoch, como responsables de abandonar los principios del reporteo inteligente y responsable ‘porque no les interesa la verdad, sino sólo los beneficios’. Como un paliativo, Berstein animó a los lectores inteligentes a usar Internet para acceder a los medios creíbles y serios.Las críticas de Bernstein apuntan a la escasez de inteligencia, la desaparición del espíritu crítico y la creciente ausencia de responsabilidad social y profesional. Dijo que estos factores hicieron germinar fraudes como el caso Jayson Blair, el periodista de The New York Times, despedido en mayo de 2003 porque inventaba historias de punta a cabo en su departamento de Nueva York, sin usar siquiera el teléfono…”

Es decir que Internet, en la vía de la independencia informática, puede ser la herramienta para buscar la verdad de nuestra profesión.

“…El reportero también comentó las trampas en que incurrió Jack Kelly, el corresponsal estrella de USA Today que falsificó entrevistas y testigos durante los 22 años que sirvió en el periódico que lo despidió y que tuvo que pedir disculpas a sus lectores en enero de 2004. Para el coautor de ‘Los Hombres del Presidente’, esta severa crisis del periodismo se explica también en la idiotización de la televisión-basura y en el chismorreo mediático. Agregó que la falta de responsabilidad, independencia y sentido cívico se pone en evidencia en coberturas de situaciones de crisis y de censura mediáticas como las que rodearon en España el atentado del 11 de marzo y la posterior caída del Partido Popular de José María Aznar en las elecciones generales…”

En el año 2007, el viejo Carl, sumó este reto público a los inadaptados de siempre. O como diría Norman Mailer, ” a esa clase refinada de prostitución periodística”:

Carl Bernstein llamó la atención a reporteros durante una conferencia de prensa por no tomar suficiente tiempo para preparar sus historias, luego que descubriera que muchos de ellos no se iban a quedar para escuchar su discurso.


Cuando preguntó cuantos reporteros se quedarían para su discurso, muchos respondieron que no, aludiendo que sería muy tarde para sus cierres editoriales.
Bernstein entonces los criticó por correr de sitio a sitio y no tomarse el tiempo para escribir historias en profundidad – aún cuando tuvieran que trabajar más.
“Si vas a hacer historias en profundidad, las vas a hacer en tu tiempo libre”, dijo Bernstein.
También instó a los periodistas a saber escuchar.
“Creo que realmente es la lección más importante de todas”, puntualizó.

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