“…Lo levantan más de veinte generales retirados que rebasan la disciplina militar a la que están sujetos todavía y critican públicamente la guerra desatada por W. Bush. Una historia nada habitual en EE.UU.: pareciera que, en razón de los desastres de Irak y Afganistán, agoniza la antigua tradición de no cuestionar abiertamente al comandante en jefe.

En columnas de opinión, entrevistas en los medios y hasta avisos en TV, altos jefes rompen con la cultura de lavar la ropa sucia en casa y no sólo enjuician al mando superior: tampoco olvidan a los dirigentes políticos que han hundido al país en el pantano iraquí.

Esto no pasó ni con la guerra de Vietnam, lo cual habla de exasperación ante el desastre…”

Señala Juan Gelman, en su columna editorial de Página 12 (contratapa), y dispara en el lugar que más le duele a la administración Bush: “Los gritos del silencio” de sus generales, y soldados.

Una crónica sobre las mentiras y la necesidad de colocar “el socialismo informático” al servicio de la búsqueda de la verdad “no” oficial.

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